Perdón y disculpa
Hay perdones y disculpas. En el perdón nos desprendemos de la dura cáscara del orgullo que nos envuelve y damos un paso, a través de una extraña fisura, a la salida del rencor y la memoria negativa. En la disculpa se libera al disculpado de su crimen, se lo exime de culpas. Las dos experiencias son satisfactorias. Aunque la creencia en sus valiosas consecuencias no provenga exclusivamente del amor sino más bien de la potencia reorganizadora de la realidad.







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