PRIMERA
Esos labios así de desenvueltos que María esparce por donde anda pierden el agresivo volumen cuando afloja su demorada carcajada. Se vuelven más finos. Bengler piensa que es imposible besar a una mujer de boca tan presente. O, tal vez, a una mujer tan fuerte, tan oscura, tan terrible o linda. Mi amigo describía muy bien su cuerpo: Sus tetas entrarían en sus manos si formara un cono con ellas. La medida perfecta, ¿no?, diría Bengler meses después.
(de El fervor del artesano, novela en proceso. Fragmento del capítulo primero).
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¡Qué alegría saber que aún estás acá! Siempre temo tu partida y yo no poder despedirme…Te quiero siempre…Vic