Conquista


En el sentido corriente, conquistar a una mujer es seducirla, obtenerla y usufructuarla. De cierto modo, esa conquista consiste en una objetivación aberrante. En esa cosificación donde personas y otros objetos se confunden en un mismo juego de valores, el hombre, el macho, se reduce a una sofisticada bestia. Sólo cuando dejamos que el otro aparezca en toda su plenitud, con todo su yo manifiesto y dispuesto, surge un hecho misterioso que se resiste a ser reducido y definido: la posibilidad —aunque remota—, del amor de pareja.

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~ por Jorge Concha Lozano en marzo 24, 2007.

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